miércoles, 11 de febrero de 2009 | |

CELESTINA

Muchas gracias, amiguita, por todo lo que expresa tu corazoncito sin fronteras. Como mamà de Celestina me emociona hasta las làgrimas este homenaje, y si bien la vida lo quiere asì, lamento que Celestina no haya tenido mas tiempo para disfrutar de esta maravillosa amistad, pero tu paso por sus dìas le han dado fuerzas (a ella y a nosotras) para bancarse la enfermedad y el deterioro fìsico. Cuando ella llegò a casa (tenìa 3 meses, era muy regalona de su mamà)habìa una gata adulta, de mas de quince años. Era la adoraciòn de Celestina y la amiga fiel y leal de quien te escribe, qe pudo disfrutarla durante toda su adolescencia. Ese fue mi pedido especial, anoche, cuando aùn me escuchaba y me despedì con un ¡hasta mañana, Celin!: que sino despertaba le encargaba que fuera al encuentro de Gaby y le diera uno de esos abrazos fuertes, que a la pobre vieja le desacomodaban los huesos. Y eso debe estar haciendo ahora, porque Celestina, en la mañana de hoy, 8 de febrero, dejò sus sufrimientos de lado y partiò hacia donde espero que junto a todas nuestras mascotas queridas me salga a recibir algùn dìa. Gracias Pichichita, por tu generosidad, prometo que pronto voy a mandarte fotos de nuevos amigos. Te quiero mucho. Lina

DE PICHICHITA PARA MI ENTRAÑABLE AMIGA CELESTINA
DESPEDIDA DE UN POETA
Estoy presintiendo mi pronta partida
a un pueblo lejano y cercano a la vez,
les dejo mis versos... les dejo mi vida,
me llevo mis penas... también mi vejez.

El pueblo lejano tiene un raro nombre,
un nombre confuso que causa temor,
está en el camino y allí todo hombre
sus lágrimas suelta por algún dolor.

El pueblo cercano, adornado con flores,
recibe visitas con mucho fervor,
allí todos juntos recuerdan amores,
olvidan traiciones... olvidan rencor.

Me voy, mis amigos, con una maleta
llena de recuerdos y sinceridad,
creo haber vivido una vida completa;
perdónenme, pido, mi humilde amistad.

Si acaso de alguno no me he despedido,
no piensen, amigos, que es ingratitud,
es sólo la angustia por no haber podido
vivir satisfecho y con plena salud.

Adios, mis amigos, me llaman de prisa,
falta un pasajero y... creo yo soy.
Me voy y les dejo también mi sonrisa.
¡Adios mis amigos... adios... ya me voy...!
Mariano Bequer.

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